Where the trail ends

Se acabó la espera, ya podemos disfrutar del trailer completo de «Where The Trail Ends». En esta película, producida por Red Bull Media House, podremos disfrutar de imágenes de los riders profesionales Darren Berrecloth, Cameron Zink, Kurt Sorge, James Doerfling, Andreu Lacondeguy, y otra media docena de especialistas de talla mundial del mundo del freeride en una aventura épica, atemporal, entretenida e incomparable de este deporte.

“Where The Trail Ends” se ha filmado durante tres años con las técnicas de filmación y de captura de sonido más avanzadas de su género. El film sumerge a los espectadores en la extraordinaria crónica de la exploración, el caos, la naturaleza y la cultura de algunos de los lugares y paisajes más remotos y espectaculares del planeta. Inspirada por la extraordinaria producción de Red Bull Media House “The Art of FLIGHT”, el documental de referencia sobre el mundo del snowboard, esta película es el alma y la ciencia de la exploración sobre dos ruedas. “La experiencia de la realización de este filme es algo que los espectadores verán de primera mano. Es la historia de lo que costó llegar a ese punto, a ese momento y lo que representó el hecho de experimentar el viaje definitivo”, explica el legendario rider Darren Berrecloth, considerado como uno de los mejores freeriders del mundo. “Fuimos a regiones y lugares casi desconocidos para la gente. Y, a menudo, no sabíamos si todo saldría bien, mal o peor”.


¿Down Hill? Mejor empieza por los cimientos

¿Te llama el Down Hill pero no te atreves a iniciarte por tu cuenta? ¿Crees que la gente que sale en vídeos volando y haciendo el cabra ha nacido aprendida? puede que existan casos de auténticos autodidactas, pero hay mucha gente que se inicia en esta actividad tras recibir un curso de formación adecuado.

Esto es lo que ofrece la escuela de Vallnord Bike Park, que a través de su rider local Roger González, ofrece cursos de iniciación y perfeccionamiento que se adaptan al nivel de cada usuario. Los 40 kilómetros de circuitos de descenso, cross crountry y enduro que ofrece la estación andorrana, la convierten en un lugar idóneo para perfeccionar tu técnica sea cual sea la modalidad que practiques.

Nunca es tarde para iniciarse en el mundo del descenso, gracias a los 17 circuitos de distinto grado de dificultad que ofrece la estación, podrás empezar tu aventura en el DH por los cimientos. Roger González, bike patrol de Vallnord Bike Park y rider profesional, dirige por segundo año consecutivo la escuela para iniciados y expertos que buscan perfeccionar la técnica. Los cursos cuentan con un equipo de profesionales cualificados que transmiten sus experiencias y dan las claves para disfrutar al máximo, minimizando los riesgos. La estación dispone de trazados para debutantes y zonas infantiles donde tomar las primeras clases de descenso. Los circuitos Verdet y La Serra son la mejor opción para principiantes por su sencillez y fácil acceso. Para los más pequeños, esta temporada viene marcada por la apertura del circuito infantil llamado Mini Wood Park.

Más información en vallnord.com/es.

Cercedilla – Segovia – Cercedilla

«La Cercegovia» es un término bien conocido por los bikers madrileños. Esta ruta, que consiste en llegar hasta el acueducto de Segovia desde Cercedilla, se ha convertido en una de esas rutas populares que casi todo «mountainbiker» de la zona ha realizado alguna vez en su vida. La llegada a Segovia se acompaña de la típica foto frente al acueducto, de una buena comida y del regreso en tren hasta Cercedilla.

Los flowriders hemos querido dar una vuelta de tuerca a esta ruta, ¿por que volver en tren si disponemos de nuestra bici, elmejor de los medios de transporte? Así que, desde hace ya algún tiempo, aumentamos la distancia y el desnivel de la ruta regresando a Cercedilla sobre nuestras monturas. Además hemos ido incorporando al recorrido los mejores caminos, sendas y trialeras, tanto de subida como de bajada, para darle un aire mucho más endurero a la ruta.

Y con un plan tan apetecible como éste, comenzamos a dar pedales la mañana del domingo desde el centro de Cercedilla, que ya desde primera hora contaba en sus calles con numerosos ciclistas dispuestos a disfrutar de la multitud de recorridos que esta zona ofrece. Nuestro primer objetivo es alcanzar el Puerto de la Fuenfría, a casi 1.800m de altitud. Este puerto es un paso de montaña creado por los romanos para unir las dos vertientes de esta sierra, la madrileña y la segoviana.

Por lo general, para llegar a la Fuenfría, tanto los senderistas como los bikers usan la Carretera de la República o Puricelli, una pista forestal que asciende por todo el valle hasta el puerto. En nuestro caso, y para hacer algo más complicada y a la vez más técnica y divertida la subida, realizamos el ascenso por Vereda Alta, uno de los senderos trialeros por los que habitualmente se baja desde las proximidades del Mirador de los Poetas. Esta senda de 3km de longitud y en la que se ganan 300m de desnivel, suma a la dificultad de su elevado desnivel, las numerosas raíces, surcos y piedras que la tapizan, exigiéndonos una buena dosis de técnica y fuerza para salvarla.

Desoyendo el consejo que nos dio un senderista que nos cruzamos, «no subáis por ahí, que está todo muy descolocado y no se puede hacer ni andando…», disfrutamos la subida, con algún pie que otro, hasta llegar a las proximidades del Mirador de los Poetas, donde aprovechamos para recuperar fuerzas y felicitarnos por lo acertado de la elección de esta primera senda. En apenas 3 minutos continuamos nuestro camino por la Carretera de la República, ya plagada de senderistas y bikers. A buen ritmo y en pocos minutos alcanzamos el Puerto de la Fuenfría.

Desde el puerto y concluida la primera de las subidas, toca disfrutar del primer descenso, por uno de los senderos con más flow de la sierra: el Carril del Gallo. Esta senda no es complicada ni técnica, apenas un par de pasos que pueden presentar alguna dificultad para los menos acostumbrados a las piedras, pero para aquellos que ya tienen cierta experiencia se puede disfrutar a buena velocidad, aprovechando algunos saltos y haciendo trabajar a las suspensiones en las zonas más accidentadas. Más de 6km de placer intenso hasta llegar al río Eresma.

A mitad de camino, en el primer vadeo del arroyo del Telégrafo, nos encontramos con los amigos de 7Picos, que también disfrutaban de la zona y con los que recorrimos la última parte del Carril del Gallo y la primera del Camino de Pesquerías. Este camino es una calzada empedrada paralela al río Eresma por su margen izquierdo, totalmente plana y que llega hasta la zona recreativa de Boca del Asno, muy cerca de Valsaín. Esta calzada fue ordenada construir por Carlos III para la práctica de la pesca, algo poco común en aquellos años, y que hoy nos permite rodar junto al río en un paraje de lo más bucólico.

Una vez en el área recreativa, también repleta de público, continuamos paralelos al Eresma, hasta llegar a la Pradera de Navalhorno y desde allí a Valsaín, donde nos homenajeamos con una fría cerveza para recuperar el potasio perdido. Desde Valsaín se toma la senda que sigue acompañando al río hasta el embalse del Pontón Alto, atravesado por la CL-601 que conduce a Segovia y muy cerca de La Granja. En este punto sólo quedan 10km hasta llegar a Segovia, todos ellos por el carril bici que acompaña a la carretera.

Para aquellos alérgicos al carril bici, es un buen punto para comenzar el regreso a Cercedilla, rodando de nuevo hacia Valsaín, donde tomamos la pista forestal de la Cruz de la Gallega, en su primera parte asfaltada y con unos buenos rampones que castigan las piernas, ya algo cansadas a estas alturas de ruta. Llegando a la pradera de San Leonardo, el asfalto se convierte en tierra y continuamos por la pista de la Fuente de la Reina, algo más tendida y menos expuesta al sol. La pista sigue subiendo hasta la fuente que le da nombre, a 1.660m de altitud, donde aprovechamos para hacer un breve descanso.

Desde aquí hasta el puerto de la Fuenfría a quienes le tocan sufrir es a nuestras posaderas, porque aunque la pendiente es muy suave, la pista está plagada de pequeñas piedras, que hace que el «traqueteo» vaya castigando nuestro trasero por muy doble suspensión que llevemos. De aquí el nombre popular con el que se conoce este tramo: «el rompeculos». Entre charla y charla vamos consumiendo kilómetros, ya con ganas de terminar la segunda subida del día (esta bastante más pistera que la primera) y dar rienda suelta a nuestros instintos más endureros con la última y deseada bajada de la jornada.

Las posibilidades de descenso desde Fuenfría a Cercedilla son múltiples y variadas: Segundo Pilón, Ducha de los Alemanes, Tubería, Vereda Alta, Vereda de Enmedio… y algunas más. En nuestro caso, y en esta ocasión, llaneamos desde la Fuenfría hasta Marichiva para bajar por Camino Viejo. Una bajada rápida por un sendero trialero que en su primera parte está cubierto por mucha piedra suelta, de las que saltan a tu paso y golpean el cuadro, los pedales o las piernas. A medida que vamos consumiendo metros, la senda se va limpiando y vamos disfrutando más del flow que ofrece el descenso.

Pasamos cerca de la Escuela de Ingenieros y del Sanatorio de la Fuenfría, sin abandonar el sendero pero paralelos a la pista, hasta que en el Campamento de los Helechos nos vemos obligados a rodar por ella, donde auxiliamos a un par de bikers con un pinchazo, sin cámara de repuesto y algo perdidos. El hambre y la sed no han aparecido hasta este momento, en el que la cercanía de nuestro destino las despierta. Los últimos cientos de metros hasta Cercedilla y por sus calles los hacemos a buen ritmo y al olor de las viandas que tan merecidas disfrutaremos.

En una terrazita del pueblo, y bien protegidos del sol, concluimos nuestra larga jornada de pedaleo, brindando con una jarra de cerveza buen fría que a estas alturas del día nos sabe a algo más que gloria.

Fork Juice

La vida útil de una horquilla y su buen funcionamiento depende, en gran medida, de su mantenimiento. Además de una revisión anual y de la sustitución de retenes y aceite, podemos alargar la vida de nuestra horquilla y mejorar su rendimiento con este nuevo producto procedente de Reino Unido.

La aplicación de Fork Juice nos permitirá mantener limpias y lubricadas las barras de nuestra horquilla, reduciendo las fricciones ocasionadas por el agua, el barro y el polvo. Su base principal es el teflón, que ayuda a repeler la suciedad, y tiene un secado rápido y nada pegajoso, evitando la acumulación de suciedad.

El producto se aplica en forma de spray, después de haber limpiado adecuadamente las barras y los retenes, haciendo funcionar la suspensión para que el producto se extienda a lo largo de todo el recorrido de las barras.

El precio de Fork Juice es de 9,35 euros y puedes obtener más información sobre el mismo en la página web del fabricante: www.juicelubes.co.uk.

El Camino del Ingeniero

El estío sigue ofreciéndonos altas temperaturas, y nosotros seguimos huyendo de ellas a la hora de elegir el spot donde organizar una buena ruta. Este pasado sábado, volvemos a visitar la cara norte de la Sierra de Guadarrama, en concreto San Rafael, desde donde iniciamos nuestra aventura para, entre otros caminos, rodar la totalidad del Camino del Ingeniero: un idílico sendero de unos 12km de longitud a media ladera que une el arroyo del Boquerón con San Rafael.

A las 9.00h y con 15º de temperatura iniciamos la marcha. Se nota algo de frío, pero es algo que no nos preocupa porque sabemos que los primeros 5km de la ruta, los más duros de la jornada, nos harán entrar en calor rápidamente. Esta primera subida del día nos llevará hasta el Collado del Hornillo, a 1.650m de altitud. El primer tramo del ascenso se realiza por un sendero descarnado, que nos ofrece múltiples surcos, raíces y piedras que sortear. Estas condiciones, unidas a los elevados desniveles de algunas de las rampas que nos vamos encontrando, lo hacen especialmente duro, pero lo disfrutamos mucho, porque son este tipo de subidas técnicas y complicadas las que más nos gustan y vamos buscando.

Tras el primer tramo, afrontamos el segundo, más tendido y por pista ancha de terreno bien firme que nos deposita en el Collado del Hornillo. Normalmente, desde aquí subimos hasta los pies del refugio de la Salamanca, para disfrutar del tramo trialero del GR10 que va hasta el cerro de la Carrasqueta, pero en este caso decidimos disfrutar del sendero que baja hasta el camping de Valle Enmedio, paralelo a la Cañada Real Leonesa. El sendero es muy «disfrutón»: rápido, en algunas zonas accidentado, sin complicaciones técnicas y con bastante flow.

Llegamos a las inmediaciones del camping bien «gozados», después de la buena bajada, y dispuestos a disfrutar de la segunda subida del día, también por senderos pedregosos de los que te exigen fuerza y algo de técnica para superarlos sin penalizar. Primero junto al arroyo del Prado Toril, y después de cruzar la pradera que llaman del «velcro» (por lo difícil que se hace rodar sobre ella) y perder algunos metros de altura, por la senda paralela al arroyo del Chuvieco, que nos ofrece algunos tramos cuajados de raíces que, a pesar del esfuerzo necesario para superarlos, nos sacan de nuevo una sonrisa.

Entre subidas y bajadas y a falta de 15 minutos para las 11.00h, nos encontramos en el Collado de la Gargantilla, también a 1.650m de altitud. Desde el collado, hacia el este se puede llegar al refugio de Cueva Valiente, y hacia el oeste al arroyo del Boquerón, que es hacia donde, en esta ocasión, nos dirigimos. Tenemos por delante 4km de pista prácticamente planos que aprovechamos para nuestra habitual y distendida charla. En todo el tiempo que llevamos rodando no nos hemos cruzado ningún biker, a excepción de un par de ellos que «desperdiciaban» desnivel negativo bajando por la Cañada Real Leonesa.

Cumplido el obligatorio trámite de la pista (estamos pendientes de investigar alguna alternativa más «endurera»), nos desviamos para cruzar el arroyo de la Solanilla y tomar un «single track» a media ladera hasta el arroyo del Boquerón, que vadeamos para hacer el «empujabike» necesario hasta alcanzar el inicio del Ingeniero. Atrochamos apenas 100m entre pinos, pero con un desnivel considerable que hace complicado mantener la verticalidad. En minutos estamos en la deseada senda dispuestos a disfrutarla.

El camino del Ingeniero, que parece ser debe su nombre a los primeros trabajos que se realizaron para la construcción del túnel del Guadarrama, comienza siendo un «single track», muy estrecho y con una importante caída a la izquierda, que te obliga a extremar las precauciones para no rodar ladera abajo. Poco después, se ensancha y, aunque con tendencia a ir perdiendo metros, la senda es un continuo sube y baja, con algunas piedras, raíces y arroyos que lo adornan, flanqueada en todo momento por altísimos pinos y verdes helechos, que convierten la zona en un paraje ideal.

Recorremos los 12 kilómetros de sendero disfrutando cada curva y cada irregularidad del terreno, parando en contadas ocasiones para inmortalizar algunos momentos con nuestra cámara. La tranquilidad de la que se disfruta es indescriptible, y sumada al placer de rodar por un lugar como este, nos proporciona una sensación de bienestar intensa.

Como todos los buenos ratos, también este se hace breve, y lo rematamos con una cerveza en una terraza de San Rafael, que ya a estas horas presenta un bullicio de gente que busca disfrutar del típico aperitivo español a una agradable temperatura.