Nuevo Bike Park en Navacerrada

A partir del próximo 21 de julio la estación de esquí de Navacerrada amplia su oferta deactividades. A tan solo 50km de Madrid y también muy próximo a Segovia, tiene como objetivo satisfacer las necesidades de los bikers de esta zona. De lo que podremos disfrutar esta primera temporada es sólo un aperitivo de aquello en lo que se irá convirtiendo, año tras año, este recién nacido y esperado Bike Park.
El descenso del Bike Park discurre por todo la pista denominada Pala de los Montañeros. Estamos hablando de 3.300 metros de longitud con un desnivel de 320 metros que se ha suavizado con un recorrido en «zetas» y que consta de 2 wallride de diferente dificultad, uno rojo y otro verde (mucho más fácil), y tres saltos de madera.
El Bike Park abrirá sus puertas hasta finales de septiembre, todos los fines de semana y festivos. El horario será exactamente igual al del uso turístico del TS de Guarramillas, es decir, de 11 de la mañana a 18.15 de la tarde (última subida permitida) cerrándose el mismo de 14 a 15 horas. El precio del forfait son 15 € y dará opción a todas las subidas que quieras o seas capaz.
Esperamos que esta nuevo bike park se convierta en un referente, no sólo para los riders de la zona centro, si no para todos los amantes de la velocidad y adrenalina sobre una mountain bike, provengan de donde provengan.

Creciendo en Whistler

Ian Morrison, una leyenda en Whistler de 21 años. A su lado, Finn Finestone, una promesa de tan solo 9 años. A pesar de su diferencia de edad y experiencia, es un placer verlos rodar juntos por el bike park de Whistler.

Finn se perfila como una futura estrella del mountain bike. A pesar de su corta edad, el manejo de su montura y la técnica que demuestra ya la quisieran para si muchos de los riders que vemos en las múltiples pruebas de enduro y DH que se celebran por todo el mundo. Seguro que oiremos hablar mucho de él en un futuro no muy lejano.

Poneos cómodos y disfrutad con las imágenes de esta producción de Goldstein Productions. ¿A quién no le hubiese gustado empezar a rodar con esa edad y de esa manera? Flow riding!!


http://vimeo.com/45176871

Garmin Fénix

Garmin fēnix™ es el primer reloj de pulsera con navegador GPS + Altímetro, Barómetro y Brújula. Su función de manos libres, sus sensores de calibración automática ABC, sus funciones de navegación como TracBack™ y la forma de representar las rutas con una línea de navegación claramente visible, lo convierten en un dispositivo ideal para la montaña.

Puedes crear y seguir rutas, marcar hasta 1.000 waypoints, almacenar hasta 10.000 puntos de track y navegar fácilmente hasta ellos. Además, puedes compartir datos con otras unidades GPS Garmin compatibles y smartphones de forma inalámbrica. Incluye un altímetro, un barómetro, una brújula electrónica de tres ejes y un sensor de temperatura. De diseño robusto, elegante y resistente al agua hasta una profundidad de 50 metro, este dispositivo resulta de gran comodidad tanto en la jungla de cemento, acero y cristal como en las escapadas a las rutas más habituales en busca de las mejores aventuras.

También graba un track log y crea un «sendero de puntos» GPS mientras te desplazas. Además, te permite marcar waypoints como, por ejemplo, la ubicación del vehículo, refugios seguros, magníficos puntos de visión y otros POI (puntos de interés). Puedes incluso crear tus propios datos de ruta con BaseCamp™, el software de planificación de viajes gratuito de Garmin. Planifica cómodamente tu viaje desde casa, descarga todos los datos en el dispositivo fēnix y sigue las flechas de navegación hacia los waypoints o la línea del track claramente visible para llegar a tu destino. Para volver, deja que TracBack™ te muestre el camino de vuelta.

También puedes compartir tracks, waypoints, rutas y geocaching sin papeles de forma inalámbrica con otras unidades GPS Garmin compatibles y smartphones. El dispositivo fēnix está equipado con las funciones de ANT+™ y la tecnología Bluetooth®.

Todo ello en un reloj de pulsera y a un precio de 399€.

Estirando piernas por Moralzarzal

Después de la ruta dura por Valsaín del sábado, decidimos afrontar el domingo con algo más de calma y programamos una ruta relajada, sin demasiado desnivel pero con alguna trialera que aportase el picante que siempre buscamos los flowriders. Además, en este caso, contábamos con la compañía de David, un californiano afincado en España desde hace ya 25 años, que quería conocer de cerca nuestro flow y algunas sendas de la sierra madrileña.

Nuestro objetivo de hoy es claro: rodar durante unas 3 horas saliendo desde Moralzarzal, buscando algunos de los mejores sendeross y caminos que unen los pueblos de la zona. Para ello seguiremos una de nuestras rutas «standard» de este spot, que incluye todo tipo de terrenos y que encaja perfectamente, tanto en distancia como en desnivel, con lo que buscamos.

Este mes de julio nos está sorprendiendo, la temperatura no es demasiado elevada y comenzamos a rodar sin el agobiante sofoco típico de esta época del año. Aprovechamos el pedaleo por las calles de Moralzarzal para charlar e ir conociendo algo más a nuestro nuevo acompañante. En pocos minutos estamos abandonando la población citada por su norte, tomando la pista que nos llevará hasta Cabeza Mediana.

Esta primera, y única subida continua de la ruta, es bastante tendida: unos 6km en los que se ganan 300m de desnivel. Después de las subidas con las que castigamos a nuestras piernas el día anterior, ésta nos parece cosa de niños, y la vamos superando agrupados, de charleta y a buen ritmo. En un «visto y no visto» hemos alcanzado la cota más alta de la ruta y nos preparamos para la primera bajada de la mañana.

No salimos de nuestro asombro cuando comprobamos el destrozo causado en la famosa bajada del «somier». Han metido una, o varias máquinas y han convertido la mitad del descenso en un cortafuegos, de una anchura considerable y sin compactar, haciendo desaparecer todo lo encontrado a su paso. A la mitrad de la bajada, recuperamos la última parte, aún intacta, donde podemos disfrutar del sendero tal y como siempre ha estado, con sus curvas, piedras y saltos. Recuperamos el buen sabor de boca que habíamos perdido al final de la bajada, que nos deposita en las últimas casas del suroeste de Becerril de la Sierra.

Ahora nos dirigimos hacia el embalse de Navacerrada, rodeando el cerro del Castillo por un camino entre árboles que nos regala unas magníficas vistas de la sierra norte madrileña. Este llaneo nos conduce hasta Reajo del Roble, desde donde enlazamos con la senda que rodea el embalse, primero por su oeste y luego por su norte. El sendero nos deja a los pies del rampón que nos elevará hasta el Cerro de las Cabezas, donde paramos para ponernos las protecciones, hidratarnos y tomar un plátano (que algunos aún estábamos en ayunas).

Tenemos nueva bajada por delante: una trialera entre el Cerro de  las Cabezas y el Alto del Hilo, corta pero divertida, estrecha y «ratonera», con sus buenas piedras y raíces que nos sacan una buena sonrisa al final de la misma. La trialera nos deja de nuevo en Becerril, en este caso en el norte, y desde allí volveremos al final de la «bajada del somier» completando el primer bucle.

Tomamos el sendero entre pinos que, paralelo a la M-601, nos conduce hasta Collado Mediano. La senda en un single-track entretenido, que recorremos a buena velocidad, intentando aprovechar cualquier irregularidad del terreno para separar nuestras ruedas del suelo. David está disfrutando, casi todos estos caminos son nuevos para él y están colmando sus expectativas.

Apenas superamos el cartel que nos da la bienvenida a Collado Mediano, abandonamos esta población, para ir a buscar la tercera y última trialera de jornada y que nos llevará hasta Alpedrete. La trialera no tiene ninguna complicación técnica, pero es disfrutona, de las que hay que pedalear, larga y con flow, que en definitiva, es lo que andamos buscando. Una vez en Alpedrete, callejeamos para salirpor el polígono industrial y cruzar la M-601.

Desde la Estación de Transferencia de Residuos Sólidos (es decir, donde los camiones de basura vacían su contenido), recorremos los últimos kilómetros que nos llevarán de nuevo a Moralzarzal. El camino va encajado entre un par de muros, y se ve interrumpido por una zona de piedras en subida que pone a prueba nuestra fuerza y nuestra técnica. Una vez superada, no queda más que continuar pedaleando hasta llegar a la plaza de toros del pueblo origen de la ruta, donde nos regalamos unas buenas cervezas y algo más de conversación.

Compartir es vivir

Existen ciertas cosas que se disfrutan en mayor medida cuando las compartes con los demás: por una lado obtienes el placer que te proporciona «la cosa» por sí misma, y por otro lado el generado al comprobar como gozan aquellos con quienes la compartes. Y como así sentimos, así actuamos, poniendo en práctica, el pasado sábado, nuestra teoría: un par de flowriders no tuvieron la oportunidad de rodar el anterior fin de semana por los pinares de Valsaín, así que decidimos volver con ellos por aquellos lares.

Como es preceptivo para esta ruta, salimos desde el aparcamiento del centro recreativo de Los Asientos, con una temperatura de 15º, que, en esta época del año, es un auténtico privilegio. Sin embargo, a diferencia del pasado fin de semana, no corre ni una gota de viento, lo que provoca que la sensación térmica no sea tan fresca como hubiésemos deseado. Además las primeras rampas, que no se hacen esperar, elevan la temperatura y comienzan a provocar los primeros sudores del día.

Tras unos cientos de metros de asfalto que nos alejan de Los Asientos, tomamos las primeras sendas, protegidos del sol por los árboles. Los primeros bosques por los que circulamos son robledales, típicos de las cotas más bajas de la zona. Junto a los arroyos que cruzamos (el de Peñalara y el de Cueva de Monje), encontramos diseminados acebos, tejos, álamos, fresnos, arces… un verdadero placer para los sentidos, que permiten que olvides, por unos momentos, el esfuerzo necesario para ir acumulando desnivel positivo. El espectacular entorno provoca que salga a la luz alguna de las reiteradas «frases célebres» de los flowriders: «…y pensar que hay gente que no conoce esto…» o «…alguno estará ya en el sofá, frente a la televisión, qué desperdicio…»

En unos minutos hemos cubierto los primeros 4 kilómetros, que aunque con algunos buenos rampones, son bastante llevaderos, y nos enfrentamos los dos últimos de la primera subida, que son bastante duros y nos ofrecen algunos desniveles por encima del 25%… uffff! Alcanzamos el Moño de la Tía Andrea y, aunque algunos que ya conocemos la Silla del Rey nos sentimos tentados de esperar abajo, continuamos subiendo hasta el pétreo descansadero monárquico que Francisco de Asís de Borbón mandó erigir para contemplar el Real Sitio a mediados del siglo XIX.

La bajada, por el mismo roto camino por el que subimos, nos devuelve a la pista forestal que por momentos abandonamos, y por la que continuaremos ascendiendo hasta el primero de los descensos de la jornada. Todos coincidimos en que, a pesar de la dureza de la subida (600m de desnivel acumulado en sólo 8km), el lugar, el día y la compañía la compensan sobradamente. Nos colocamos las protecciones, porque aunque no es una bajada excesivamente técnica, tiene algún paso complicado, y ya que hemos cargado hasta aquí con ellas, mejor colocadas en su sitio que en la mochila.

Experimentamos una vez más el «flow» que esta bajada proporciona, aderezado con los bucólicos rincones de la senda y el murmullo del arroyo que nos acompaña. Casi 4km de un magnífico sendero que en su primera parte pierde metros rápidamente, para hacerlo de forma más tendida en su tramo final hasta depositarnos al inicio de la segunda y última subida de la mañana. Tenemos casi 5km por delante en los que vamos a ganar cerca de 500m. Si el primer ascenso es duro… éste no lo es menos.

Agrupados y de charleta, en los momentos en los que los rampones nos lo permiten, vamos consumiendo metros por la pista, que en primer lugar nos lleva de nuevo al Moño de la Tía Andrea y, después, hasta el punto más alto de la ruta, a 1.800m: el Raso del Pino. Allí, sentados a la sombra y compartiendo el paraje con unas cuantas vacas, reponemos fuerzas con un breve descanso y, de nuevo, nos colocamos las protecciones que nos habíamos quitado al inicio de este segundo ascenso.

Ya hemos completado la parte menos dulce de la ruta, y tenemos por delante casi 11km de senderos hasta volver a los coches, casi todos ellos de bajada, a excepción de un par de cortas pero intensas rampas que pondrán a prueba nuestras fuerzas. Esta segunda senda es tan «disfrutona» o más que la primera, teniendo algunos tramos revirados y enraizados que exprimen al máximo nuestras suspensiones. El terreno está, en algunos tramos, algo suelto y bastante seco, lo que nos obliga a poner especial atención al tacto de los frenos para no perder el control… objetivo, a veces, harto difícil de conseguir y que provoca algún revolcón sin consecuencias.

Como es habitual, la bajada se nos hace corta y en pocos minutos estamos ya en la Fuente de la Plata, junto al muro del Palacio Real de La Granja. Desde allí seguimos rodando por senderos hasta Valsaín, donde tomamos la orilla del Eresma hasta llegar a Los Asientos, que a esas horas ya está hasta los topes de gente. La merecida opcional la disfrutamos en el puerto de Navacerrada, donde el viento se hace notar y nos permite sentarnos en una terraza con una temperatura envidiable.