Épica en la Sierra de Guadarrama

¿Por qué conformarnos con hacer una buena ruta un domingo si podemos hacer dos? Una idea llevaba algún tiempo rondando en nuestros pensamientos: unir dos zonas repletas de senderos y trialeras de la Sierra de Guadarrama, una en la cara sur, y otra en la cara norte.

El valle de la Jarosa pertenece al municipio madrileño de Guadarrama, en la vertiente sur de la sierra, y en él se encuentra el embalse del mismo nombre, el más pequeño de toda la Comunidad de Madrid. El pantano, que se construyó sobre la despoblada aldea de la Herrería, está rodeado de extensos pinares, entre los cuales discurren multitud de senderos rotos y con un buen desnivel para deleite de los bikers más endureros.

En el otro lado de la sierra, uniendo las poblaciones de San Rafael y El Espinar, el conocido Camino del Ingeniero, con todas las sendas y caminos que se lo atraviesan o que nacen o mueren en él.

Dos rutas míticas que, por lo general, realizamos en días diferentes, pero que en esta ocasión unimos para disfrutar de un recorrido que pretendemos convertir en emblemático y que incluiremos en nuestro calendario varias veces a lo largo del año. 50km de distancia y más de 1.700m de desnivel acumulado, 7 trialeras de bajada, algunas otras de subida, muchos senderos y algunas pistas, paisajes y vistas increíbles… ¿se puede pedir más?

Comenzamos en el embalse de la Jarosa, rodando por los senderos más bajos de la zona, que nos sirven para calentar las piernas hasta llegar a la primera y dura subida del día: casi 10km hasta el refugio de la Salamanca. Los primeros 9km por pista, con una pendiente media del 7,5% y algún rampón del 15% y el último kilómetro, abandonando la pista de la Mina y tomando el GR-10, por una divertida trialera exigente en cuanto a condición física y técnica. Superamos el primer ascenso del día con calma, pensando en todo lo que aún nos queda por rodar. A los flowriders nos encanta bajar brincando sobre las piedras, pero tambien nos gustan, y mucho, estas subidas técnicas que suponen un importante reto para nuestra fuerza y pericia.

Reagrupamos en el refugio, a casi 1.800m de altitud y en el límite de las provincias de Madrid y Segovia. Se trata de un edificio de piedra vista, con porche y tejado, de una única pieza con chimenea, en la actualidad semi-destruido y con ninguna posibilidad de servir para el objetivo por el cual se construyó en su día. Aprovechamos para colocarnos las protecciones… tenemos ante nosotros la primera bajada trialera de la mañana.

Descendemos por el Gr-10, un pedregal de casi 3km sin mucha pendiente, pero muy divertido, con buenos escalones de roca firme, algunas raíces y un buen montón de piedras sueltas que amenazan estamparse contra quienes las pisan. Disfrutamos de la bajada, que nos va sacando tanto la sonrisa como el brillo en los ojos, ambos síntomas de una buena ración de disfrute. El descenso nos deja a los pies del Cerro de la Carrasqueta, donde algunos integrantes de la grupeta se escinden de ella, dirigiendo sus monturas de vuelta hacia los coches por falta de tiempo para completar la ruta.

Seguimos descendiendo, ahora por un «single track» muy rápido y con mucho flow, que mantiene nuestro índice de adrenalina allá donde nos gusta tenerlo: bien elevado. Nos dirigimos, pasando por las proximidades del campamento de Peñas Blancas, al camping de Valle Enmedio, donde acaba nuestro primer descenso y comienza la segunda de las subidas. Nos complace comprobar que los arroyos secos que hemos estado cruzando en estos últimos meses, ya llevan algo de agua, producto de las lluvias de los últimos días y que nos han dejado el terreno en un estado inmejorable.

Desde el camping hasta el Collado de la Gargantilla tenemos 5 kilómetros de una subida entretenida, por un sendero que discurre junto al arroyo del Prado Toril, salpicado en buena parte de su recorrido, por piedras y raíces y con algún rampón donde sólo algunos «elegidos» son capaces de superar el trance sin hacer ningún «pie». Abandonando el arroyo citado, descansamos con una breve bajada, antes de cruzar la pista para tomar el sendero del arroyo Chuvieco y alcanzar el collado. Hacemos un pequeño descanso y aprovechamos para colocarnos de nuevo las protecciones. Hemos cubierto ya 22km de ruta y tenemos ante nosotros la trialera que nos llevará hasta el camino del Ingeniero.

Bajada trialera de un par de kilómetros empinada y con todos aquellos ingredientes que reúne la bajada soñada: piedras, raíces, surcos, escalones, curvas cerradas, estrechos pasos entre árboles… pero como todo lo bueno, se hace breve, y en un «visto y no visto» hemos consumido todos y cada uno de sus metros, todas y cada una de sus irregularidades. Hemos llegado al emblemático camino del Ingeniero, del que recorreremos sólo un tercio en dirección este-oeste para disfrutar de otra magnífica trialera conocida como Pikachu.

El camino del Ingeniero es un deleite para los sentidos, da igual la dirección en que lo hagas, nunca sabes identificar si ganas altura o la pierdes en su recorrido. Un continuo sube y baja por una senda estrecha, escoltada por enormes pinos y verdes helechos donde nunca dejas de dar pedales. Después de algo menos de 4km, abandonamos el camino para descender por Pikachu. Ésta es una trialera disfrutona, con varias «zetas» al inicio, rápida y no demasiado técnica que te permite alcanzar «velocidades absurdas» que, de verlas, pondrían el vello de punta a nuestros familiares más cercanos, los cuales no dudarían en aconsejarnos la visita a un buen psiquiatra o psicólogo.

 La trialera nos deja cerca del Espinar, desde donde nos dirigimos por senderos hacia San Rafael, para atacar la última y dura subida del día. Llaneamos durante algo más de 7km, conscientes de reservar las fuerzas necesarias para afrontar el ascenso que nos espera. A ritmo tranquilo y disfrutando de los bellos parajes que recorremos, vamos consumiendo kilómetros hasta llegar a San Rafael, donde se está celebrando una marcha de MTB en la que nos cruzamos con la unidades más rezagadas de la misma.

Algunas horas después de nuestra salida, nos encontramos cruzando el pequeño puente sobre el arroyo Mayor, para iniciar el ascenso por el camino de la Peña del Águila, una de las subidas de la Sierra de Guadarrama que más nos gusta y con la que más sufrimos y disfrutamos. Paradójico ¿verdad?, pero así es este deporte, los sentimientos encontrados pero compartidos son una constante.

La subida hasta los pies del Cerro de la Salamanca, tiene tres partes bien diferenciadas. Los primeros 3km se recorren por una senda descarnada, con una pendiente media del 7,5% y algunos rampones realmente duros, pero que, después de haberlos subido en ya muchas ocasiones, los superamos con éxito sin necesidad de poner pie a tierra. Después afrontamos 2km de pista que, aunque más tendida, sigue haciendo mella en nuestras piernas ya fatigadas después de tantos kilómetros. La última parte, desde el collado del Hornillo hasta los pies del Salamanca, es un camino plagado de piedras, de casi 1km de distancia y una pendiente media del 8%. La última subida va poniendo a cada uno en su sitio y el grupo se dispersa en cada uno de los tres tramos, en función de las fuerzas que aún nos quedan.

Es difícil describir la sensación que tenemos, justo en el momento en el que hemos concluido la parte de mayor esfuerzo y tenemos por delante la de más disfrute. Sobran los comentarios… las miradas que nos cruzamos hablan por si solas… nos ponemos las protecciones con parsimonia, como queriendo disfrutar del preludio de lo que nos resta: 8km de descenso vertiginoso por dos rápidas y divertidas sendas/trialeras que nos conduciran hasta los coches, el DH2000 y los Senderos de Krato, nombres oficiosos por los cuales se los conoce.

El DH2000 son 800m vertiginosos, donde se descienden 120m por una senda estrecha y llena de irregularidades, que te obligan a extremar la precaución, echarle valor y soltar los frenos para no quedarte atascado en ninguna de las sorpresas con las que te vas encontrando. Más adrenalina y algunas fotos. El DH2000 muere en una pista forestal, por la que rodaremos hacia el norte hasta tomar los senderos de Krato, la guinda que corona la ruta épica que describimos.

Más de 3km hasta la carretera que rodea el embalse de La Jarosa, desde donde partimos una horas antes. En esta última bajada, destapamos el bote de las esencias y dejamos correr, saltar y derrapar a nuestras monturas, a escasos centímetros las unas de las otras, con la confianza de seguir la buena trazada de quien nos precede y la de no ser embestidos por quien nos sigue. No hemos encontrado una mejor forma de finalizar una ruta que con el buen sabor de boca que deja una estupenda bajada, como es el caso que nos ocupa.

Con la emoción que nos proporciona el último descenso, y la satisfacción de haber cubierto con éxito y sin incidencias una ruta de este calibre, nos dirigimos a uno de los dos chiringuitos de la zona, donde damos cuenta de una opcional bien completa y merecida antes de volver a nuestras casas. Si ningún lugar a dudas, esta es una de esas aventuras que repetiremos con cierta frecuencia.

Pedalea por una buena causa

El domingo 7 de Octubre se celebrará la tercera edición de “Pedales de Ilusión”, la marcha ciclista benéfica organizada por la Asociación NEN y NetApp en el Pinar de Las Rozas, con dos recorridos: uno para todos los públicos y otro más profesional.

Este año, la recaudación del evento se destinará al proyecto de investigación del Laboratorio de Investigación de los Tumores del desarrollo de la Fundación de San Juan de Dios en el Hospital de San Juan de Dios de Barcelona. El proyecto se denomina «Mecanismos de quimiorresistencia a los fármacos antineoplásicos en Neuroblastoma» y lo dirigirá la Dra Cinzia Lavarino. El neuroblastoma es un cáncer infantil muy agresivo que aún es mortal en más de la mitad de los casos. Este proyecto permitirá averiguar por qué los tumores de neuroblastoma, con buena respuesta inicialmente a los tratamientos con quimioterapia que existen hoy en día, se vuelven resistentes a los fármacos conocidos y se convierten en incurables.

Además de las dos modalidades de marcha, el día del evento contaremos con entretenimiento para los más pequeños, un tentempié y un gran sorteo en el que habrá numerosos para todos los participantes.

La carrera se desarrollará en un circuito dentro de la Dehesa de Navalcarbón, en el municipio de Las Rozas (Madrid). El punto de encuentro es la explanada que se encuentra frente al polideportivo de la travesía de Navalcarbón. El recorrido largo cuenta con desnivel acumulado de 150 m, el recorrido corto es prácticamente llano.

Las actividades se desarrollarán según el siguiente horario:

  • Recorrido largo: 10:00 h.
  • Recorrido corto: 11:00 h.
  • Aperitivo y sorteo: 13:00 h.
  • Animación infantil: de 10:00 a 13:00 h.

Podéis obtener más información en http://www.pedalesdeilusion2012.org.

¿Nos hacemos unas series? Las preferimos de enduro

A lo largo del presente año se está celebrando la segunda edición del circuito de pruebas de Enduro patrocinado por Mondraker, el MONDRAKER ENDURO SERIES. Se trata de un campeonato internacional en el que las 6 pruebas a disputar se desarrollan entre España, Francia y Andorra. Hasta el momento se han celebrado 4 de ellas: Enduro de las Gavarres, SalinesCatel ‘Roc y Granvalira, quedando suspendida la quinta prueba Enduro de Segre por cuestiones logísticas.

Pero si te has quedado con las ganas todavía estás a tiempo de disfrutar de la última prueba, la Super final Enduro de La Fenasosa que tendrá lugar en Alicante el 28 de Octubre.

Más información en este enlace.

Cerro de San Pedro

El Cerro de San Pedro es un «monte isla» de la vertiente sur Sierra del Guadarrama de 1.425m de altitud. Este pico se encuentra entre las poblaciones de Guadalix, Colmenar Viejo y Pedrezuela y es famoso por sus magníficas vistas y su peculiar perfil, en forma de pico desde cualquier lugar que se mire. A los pies del monte, en su ladera sur, entre Colmenar Viejo y el Embalse de Pedrezuela, existen multitud de caminos, sendas y trialeras sencillas que lo configuran como un lugar ideal para entrenar o iniciarse con el enduro.

Con una ruta en ciernes para el domingo por el San Rafael, decidimos rodar tranquilos el sábado por las proximidades del Cerro de San Pedro, realizando una de las múltiples rutas que tenemos diseñadas en la zona: 34km de distancia y 800m de desnivel, para no cansar mucho las piernas y pasar unas horas entretenidos entre piedras. Un recorrido en continuo sube y baja entre los 850m mínimos y los1.100 máximos entre los que nos moveremos.

Comenzamos a dar pedales junto a la carretera que une Colmenar Viejo con San Agustín de Guadalix, la M-104, por el Camino de Pedrezuela, una pista ancha que poco a poco se transforma en una senda algo más estrecha y accidentada, de esas que nos gustan y en la que hay que utilizar técnica y fuerza para no hacer ningún «pie». Poco antes de las Casas del Pecado Mortal, nos desviamos para dirigirnos hacia el Camino Alto de Pedrezuela, desde donde atacaremos nuestra primera trialera de bajada.

Accedemos a la senda atravesando una de las muchas portillas que abundan en esta zona, realizada, en este caso, con un viejo somier de muelles. Nos cruzamos un par de bikers, que nos advierten de lo accidentado del camino. Damos las gracias, sin manifestarles que precisamente eso es lo que andábamos buscando. El sendero es rápido y estrecho, con unas cuantas piedras descolocadas y un par de pasos de roca firme que nos proporcionan la descarga de adrenalina que perseguimos. Es una trialera sencilla, sin complicaciones y perfecta para empezar a disfrutar del «lado oscuro».

Seguimos hasta las proximidades de Montenebro, siguiendo el cauce seco del arroyo del Valle hasta desviarnos para tomar una exigente y divertida trialera de subida que nos saca los colores. Algo más de llaneo y otra trialera rápida, divertida, pero más corta de lo que nos gustaría que nos deposita junto a una de las colas del embalse de Pedrezuela, donde desemboca el arroyo de Valdemoro, totalmente seco.

Desde el embalse, punto intermedio de la ruta, toca volver a ganar metros de altura, pisteando hasta un camino que en su día fue un sendero pedregoso con mucho flow y que ahora han ensanchado y allanado, desconocemos con que fin. Al menos han dejado en su estado original la última parte, llena de piedras sueltas que ponen a prueba nuestra pericia y la resistencia de nuestras piernas. Una de esas subidas técnicas que nos gustan y que suponen un aliciente extra al recorrido.

Llegando al descansadero de la Camorcha, descendemos por el cordel de Hoyo de Manzanares para buscar la última trialera de la mañana. Una trialera breve pero intensa, con un par de variantes diferentes y con algún que otro paso «picante» pero sin demasiadas dificultades técnicas. Sólo un poco de arrojo es necesario para superarlas con éxito. También muy aconsejable para los que se están iniciando con las piedras.

Después de la senda, unos cientos de metros de pista hasta llegar a los coches, donde nos despojamos de todos nuestros bártulos para disfrutar de una merecida ceverza, como es preceptivo, después de dos horas y media de pedaleo.

Nomad vs Caterham

Dos máquinas que representan la velocidad y la adrenalina, dos iconos del diseño, dos objetos deseados… dos tecnologías avanzadas pero diferentes frente a frente: la Santa Cruz Nomad contra el Caterham Roadsport.

Simpático vídeo donde podemos disfrutar de unas magníficas imágenes del descenso que realizan Ben «Mansell» Thompson, a lomos de su Nomad, y Nick Varley, en su Caterham.

Una montaña y dos formas diferentes de bajarla… ¿quién llegará antes a meta? ¿Pedales o gasolina?