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La cara norte de la Sierra de Guadarrama

Ya tenemos con nosotros el verano, y con él las altas temperaturas propias de esta estación. Para no defraudar, el estío nos ofrecía una previsión para su primer fin de semana récord en altas temperaturas. Ante una situación como ésta, y obviando la posibilidad de quedarnos en casa, decidimos llevar a nuestras monturas a la cara norte de la Sierra de Guadarrama, donde las temperaturas son, por lo general, más moderadas y los frondosos bosques que la tapizan nos ofrecerían una protección extra contra el sol.

Hacía 15 días que algunos de nosotros habíamos rodado por la zona, pero hay lugares como éste, donde repetir, lejos de ser un problema, es una buena opción. Pero en esta ocasión barajábamos la posibilidad de complicar algo más la ruta. La idea era incluir un bucle por La Jarosa, que aumentase en 20km la distancia y 800m el desnivel acumulado, llevándonos a unos totales de 52km y 2.000m de desnivel.

A la hora prevista, y sin tener claro aún si haríamos la ruta normal o la ampliada, salimos de El Espinar llaneando por caminos y senderos, al abrigo de los árboles, en dirección San Rafael. Estos primeros kilómetros nos sirven para poner a tono los músculos, y los hacemos de charleta y a un ritmo tranquilo, reservando fuerzas por si el calor nos permite hacer la “machada” que tenemos en mente. En poco más de media hora estamos en San Rafael, dispuestos a afrontar la primera y dura, subida del día, primero hasta el collado del Hornillo y luego hasta el cerro de La Salamanca.

A pesar de que la temperatura no es excesiva, los rampones,las piedras y las raíces que abundan en este tramo, nos van sacando los colores. Nos gustan este tipo de subidas, que aunque más duras que el ascenso por pista, son mucho más divertidas y desafiantes. De hecho, las buscamos siempre que tenemos oportunidad porque que creemos que la esencia del enduro no sólo se encuentra en las bajadas, si no también en las subidas. Tras una breve parada en el collado del Hornillo (a diferencia de otros días, sin público), afrontamos los últimos cientos de metros pedregosos para llegar al cerro de La Salamanca, donde paramos para colocarnos las protecciones y recuperar los líquidos perdidos.

Estamos a 1.700m de altura y no corre ni una gota de viento. Los árboles ya no nos protegen del sol, que a falta de 15 minutos para las 11.00 de la mañana, ya calienta lo suyo. No nos decimos nada, pero de nuestros pensamiento se va borrando la idea de alargar la ruta. Iniciamos la primera bajada por la divertida trialera que nos lleva a los pies del cerro de la Carrasqueta, lugar clave donde decidiremos por dónde continuará nuestra aventura. Disfrutamos, cada piedra, cada raíz, cada escalón… y aprovechamos el Risco del Palanco para hacer alguna foto.

Una vez consumidos los 2km de placer que nos proporcionan las piedras, paramos para reagrupar y decidir… no hay muchas dudas: el calor, la ausencia de viento que disminuya la sensación térmica y la hora a la que tendríamos que afrontar la subida de casi 10km desde el pantano de la Jarosa hasta el refugio de La Salamanca, sin apenas una sombra que nos diese un respiro, nos hace trasladar nuestra idea a una época del año más propicia.

Así que, con la decisión tomada, nos conducimos al sendero que, menos accidentado que el anterior pero con mucho flow, nos depositará en el Camping de Valle Enmedio, donde hacemos una breve parada para despojarnos de las protecciones, beber algo de agua y tomar un plátano y algunos frutos secos. De nuevo toca subir, pero también por un terreno lo suficientemente accidentado para no aburrirnos y probar la eficacia de las suspensiones y la tracción de las cubiertas. Los senderos por los que ascendemos, bien cuajados de piedras, surcos y raíces, nos conducen al Collado de la Gargantilla, donde de nuevo paramos a reagrupar y colocarnos las protecciones para afrontar el último y divertido tramo de la ruta.

Desde el collado tenemos una rápida y accidentada trialera, que nos saca una buena sonrisa y nos deja en el camino del Ingeniero. Vamos a recorrer sólo un tercio de este famosos sendero, y en sentido contrario al que se suele realizar para poder regresar a El Espinar por Pikachu. Disfrutamos por igual cada una de las tres partes de éste último tramo: la trialera de la fuente de los Arteseros, con sus piedras, surcos y pendiente pronunciada; el Ingeniero, con su continuo “sube y baja” y escoltados por los verdes helechos y los altos pinos; y Pikachu, con sus zetas, escalones y saltos.

En menos de 4 horas desde que salimos, estamos en los coches, dispuestos a tomar una buena cerveza después de 31km de ruta, en la que más del 90% del recorrido discurre por sendas y trialeras, protegidos del sol por los frondosos bosques de la zona y disfrutando de unos paisajes increíbles. ¿Se puede pedir más? Pues hombre, si gana Alonso en Valencia…

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