Flow Riders: monitores titulados

Robledo de Chavela. Sábado 22 de septiembre 2012, 9 de la mañana. Los flowriders llegamos  al polideportivo de Robledo de Chavela para asistir al Curso de Monitor-Guía MTB organizados por la Escuela Española de Mountain Bike y la Federación Madrileña de Ciclismo. Decenas de bikers descargan sus bicis de los coches en la calle del polideportivo, tantos que nos induce a pensar que el curso coincide con alguna marcha o carrera; pero no, preguntamos a uno y nos confirma que van al mismo sitio que nosotros. Raro.

Una vez depositadas las monturas en un cuarto del polideportivo especialmente habilitado para guardarlas, acudimos al salón de actos del recinto, donde ya hay bastante gente (unos 80 en total). Decidimos, rememorando nuestros ya lejanos tiempos de estudiantes, colocarnos en la fila donde mejor se aprovechan las clases: la última.

Empieza el discurso inicial de Ricardo, el director, al que sigue el módulo teórico sobre guiado de grupos. Varios módulos teóricos y un breve desayuno después. Por fin, cogemos las bicis para hacer la prueba de nivel, que consiste en un mini circuito con varios montículos y un tablón de unos 2m de longitud y anchura decreciente (25cm por un extremo y 10cm por otro), de forma que hay que pasarlo en los dos sentidos. Dudu Cuesta evalúa a cada uno de los 80 bikers, haciendo 4 grupos en función del nivel demostrado en la prueba: A, B, C y D.

Hacemos diversos ejercicios, cada uno con un monitor, mientras acaban las evaluaciones: juegos de habilidad (muy divertidos) y repaso de la teoría sobre la preparación de una ruta guiada. Acto seguido, y después de haber tomado un pequeño refrigerio, comenzamos la ruta del primer día: son unos 15kms muy sencillos, con una pequeña subida inicial, unos ejercicios (incluyendo salto de escalones) en la Ermita, que coincide con el punto más alto, y finalizamos con una bajada por una pequeña trialera, que pone algo de picante a tan intrascendente ruta. Tanto que unos de los monitores da con sus huesos en uno de los pasos delicados.

De vuelta en el polideportivo, aún nos quedan varios módulos teóricos, de entre los cuales destacaríamos el de Marketing aplicado a la creación de empresas relacionadas con el MTB.  Muy interesante y muy bien explicado por Félix, uno de los monitores. Nos deja un sabor agridulce el último del día, módulo dedicado a la organización de rutas extremas. Interesante materia, pero que podría haber sido bastante más aprovechado.  Aquí acaba el intenso primer día.

El segundo día comienza a la misma hora, las 9.00h am.  Una pequeña introducción en la sala y, esta vez sí, comenzamos con la práctica de guía de grupos.  Nos dividimos en 4 grupos, esta vez por orden de dorsal y salimos a la montaña, guiando el grupo de 2 en 2 (uno de monitor de cabeza y el otro de cierre) para pasar el examen.  Así, todos tenemos la ocasión de practicar la guía de un grupo numeroso (unas 20 personas), ante la atenta mirada del monitor que nos evalúa.

En mitad del ejercicio, paramos para pasar otros dos exámenes de obligatorio cumplimiento: subida de trialera con un montón de piedras y bajada por trialera de gran pendiente, terreno superdeslizante y piedras a tutiplén.  En ambos casos podemos decir que la dificultad es elevada, tanto que en el caso de la subida muy pocos miembros del grupo consiguen subirla entera (por supuesto, varios flowriders estamos entre ellos) y se tiene que bajar el listón, principalmente por lo seco del terreno, que hace que el grip no sea todo lo bueno que hace falta para pasar el trance; y en el caso de la trialera de bajada, los que tienen un menor nivel técnico optan por bajar los pasos más delicados andando… y algunos otros se bajan de la bici involuntariamente: “P’haberse matao”.

Todos los integrantes de los flowriders, como no puede ser de otra forma, pasamos con nota estos tres exámenes…¡ya somos monitores de MTB con honores!

Finaliza la jornada, no sin antes tener un gran susto en el último grupo que aún está rodando:  cuando ya se dirigen al polideportivo comienza a caer una intensa lluvia, que acelera el ritmo del grupo…y uno de los miembros del mismo da un salto en un sitio aparentemente inocuo, de tal forma que recepciona mal y sale despedido de su montura, golpeando violentamente el suelo.  Está varios minutos inconsciente y con convulsiones, asustando a todo el grupo.  Se llama al 112 que, demostrando su profesionalidad, soluciona el trance rápidamente.  Noticias posteriores de la organización confirman la positiva evolución del biker.

Comida y entrega de diplomas para cerrar un fin de semana realmente interesante. Cierto que hay muchas luces, pero no menos cierto que nuestro espíritu crítico nos impide dejar de mencionar que también existen algunas sombras que necesitan ser eliminadas para próximas ediciones, según nuestra modesta opinión, a saber: número de participantes, más aprovechamiento de la práctica y menor número de módulos teóricos, detalles de catering y última comida…

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