Cerro de San Pedro

El Cerro de San Pedro es un “monte isla” de la vertiente sur Sierra del Guadarrama de 1.425m de altitud. Este pico se encuentra entre las poblaciones de Guadalix, Colmenar Viejo y Pedrezuela y es famoso por sus magníficas vistas y su peculiar perfil, en forma de pico desde cualquier lugar que se mire. A los pies del monte, en su ladera sur, entre Colmenar Viejo y el Embalse de Pedrezuela, existen multitud de caminos, sendas y trialeras sencillas que lo configuran como un lugar ideal para entrenar o iniciarse con el enduro.

Con una ruta en ciernes para el domingo por el San Rafael, decidimos rodar tranquilos el sábado por las proximidades del Cerro de San Pedro, realizando una de las múltiples rutas que tenemos diseñadas en la zona: 34km de distancia y 800m de desnivel, para no cansar mucho las piernas y pasar unas horas entretenidos entre piedras. Un recorrido en continuo sube y baja entre los 850m mínimos y los1.100 máximos entre los que nos moveremos.

Comenzamos a dar pedales junto a la carretera que une Colmenar Viejo con San Agustín de Guadalix, la M-104, por el Camino de Pedrezuela, una pista ancha que poco a poco se transforma en una senda algo más estrecha y accidentada, de esas que nos gustan y en la que hay que utilizar técnica y fuerza para no hacer ningún “pie”. Poco antes de las Casas del Pecado Mortal, nos desviamos para dirigirnos hacia el Camino Alto de Pedrezuela, desde donde atacaremos nuestra primera trialera de bajada.

Accedemos a la senda atravesando una de las muchas portillas que abundan en esta zona, realizada, en este caso, con un viejo somier de muelles. Nos cruzamos un par de bikers, que nos advierten de lo accidentado del camino. Damos las gracias, sin manifestarles que precisamente eso es lo que andábamos buscando. El sendero es rápido y estrecho, con unas cuantas piedras descolocadas y un par de pasos de roca firme que nos proporcionan la descarga de adrenalina que perseguimos. Es una trialera sencilla, sin complicaciones y perfecta para empezar a disfrutar del “lado oscuro”.

Seguimos hasta las proximidades de Montenebro, siguiendo el cauce seco del arroyo del Valle hasta desviarnos para tomar una exigente y divertida trialera de subida que nos saca los colores. Algo más de llaneo y otra trialera rápida, divertida, pero más corta de lo que nos gustaría que nos deposita junto a una de las colas del embalse de Pedrezuela, donde desemboca el arroyo de Valdemoro, totalmente seco.

Desde el embalse, punto intermedio de la ruta, toca volver a ganar metros de altura, pisteando hasta un camino que en su día fue un sendero pedregoso con mucho flow y que ahora han ensanchado y allanado, desconocemos con que fin. Al menos han dejado en su estado original la última parte, llena de piedras sueltas que ponen a prueba nuestra pericia y la resistencia de nuestras piernas. Una de esas subidas técnicas que nos gustan y que suponen un aliciente extra al recorrido.

Llegando al descansadero de la Camorcha, descendemos por el cordel de Hoyo de Manzanares para buscar la última trialera de la mañana. Una trialera breve pero intensa, con un par de variantes diferentes y con algún que otro paso “picante” pero sin demasiadas dificultades técnicas. Sólo un poco de arrojo es necesario para superarlas con éxito. También muy aconsejable para los que se están iniciando con las piedras.

Después de la senda, unos cientos de metros de pista hasta llegar a los coches, donde nos despojamos de todos nuestros bártulos para disfrutar de una merecida ceverza, como es preceptivo, después de dos horas y media de pedaleo.

Comparte esta entrada!