Cascadas del Purgatorio

Iniciado ya el mes de agosto, las pocas unidades flowriders que aún no hemos abandonado Madrid para disfrutar de nuestras merecidas vacaciones, y algunos otros que ya regresan de ellas, decidimos rodar a lo largo de una ruta que destaca más por sus vistas y paisajes que por el carácter endurero que habitualmente buscamos.

Partimos del Real Monasterio de Santa María del Paular, actual abadía benectina y antiguamente monasterio cartujo, con una temperatura de 20º, algo poco habitual en esta zona durante la época estival. Rodamos por pista en busca del sendero que nos llevará hasta las Cascadas del Purgatorio. Lo encontramos después de pedalear durante algo más de 3km po la pista paralela al río Lozoya. El buen tiempo ha atraído a numerosos grupos de senderistas que disfrutan, como lo hacemos nosotros, de la temperatura y la belleza de la zona.

La senda que nos lleva hasta las cascadas es estrecha y está plagada de piedras y raíces,que  en algunas zonas nos obligan a empujar la bici. Subimos hasta encontrarnos con el arroyo del Aguilón, al que acompañamos hasta llegar a las Cascadas del Purgatorio, un paraje idílico que es un auténtico placer para los sentidos: el rumor del agua, el olor a naturaleza, el exultante verde de la vegetación… Paramos un rato para disfrutar del lugar y hacer algunas fotos.

Nos cuesta reemprender la marcha, la paz que proporciona el lugar pugna con las ganas de seguir montando, pero estas últimas son más fuertes y vencen en la lucha, así que tomamos de nuevo la senda, ahora de bajada y con más posibilidades de ser ciclada casi en su totalidad. Desembocamos de nuevo en la pista que nos trajo desde el monasterio, para continuar en una ascenso sin descanso que nos llevará hasta la Morcuera.

La pista es larga, ancha, de buen firme y expuesta al sol, pero la altitud y la moderada temperatura nos permiten “consumirla” en poco tiempo, a buen ritmo y cómodamente. Dos horas y media desde que salimos, y 20km después, hemos alcanzado el albergue de la Morcuera, a 1.740m de altitud. Ahora toca descender unos metros por asfalto hasta el Raso de los Toros para tomar la pista que nos llevará hasta la cuerda que queremos rodar y que va uniendo diferentes cerros hasta el Hontanar.

La cuerda es una senda al este de la Majada del Cojo, que aparece y desaparece y que une El Boquerón, Peñas Viborizas, Peña Mingomolinera, Navalasierra, El Espartal y el Cerro del Águila. Un sube y baja divertido que pone algo de pimienta a una ruta tan pistera como ésta. Disfrutamos estos 8km de sendero, tanto en sus tramos de bajada como en los de subida y llaneo, teniendo que adivinar, en algunos casos, por donde discurre.

Tras descender el último tramo de la cuerda desde el Cerro del Águila, giramos hacia el noroeste para dirigirnos hacia el Hontanar y la pista que nos depositará junto al embalse de Pinilla. La pista es rápida, con algo de piedra suelta y en un continuo descenso que nos permite alcanzar una velocidad un tanto peligrosa. Lamentamos que la pérdida de desnivel no sea sobre piedras, surcos y raíces, pero no todas las rutas pueden/deben ser iguales, y en ésta todas las irregularidades del terreno que nos ofrecía ya habían sido degustadas.

En pocos minutos llegamos a Pinilla del Valle, población desde la que llanearemos en dirección Alameda del Valle primero, Oteruelo del Valle después, Los Grifos a continuación y Rascafría para finalizar, donde tomamos una merecida cerveza antes de consumir los últimos metros hasta los coches, en el Real Monasterio de Santa María del Paular.

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